Reinventarse…

Asistí hace varios días a un curso, uno de esos a los que uno va buscando respuestas cuando esta medio perdido en sus propios miedos y quiere justificarlos o encontrar la motivación necesaria para coger un nuevo impulso; un curso de esos a los que uno va buscando aprender cosas nuevas para aventurarse a salir de su zona de confort.

Estar ahí es toda una experiencia, conoces personas muy diversas a las que poco a poco vas descubriéndoles su dimensión humana, personas que aparentemente se diferencian mucho de ti pero que con el paso de las clases, descubres que se enfrentan a tus mismos fantasmas y te sirven de ejemplo para aprender como espantarlos.

Empecé a descubrir que los contenidos que al principio parecían muy avanzados, no lo eran tanto, recordé cosas que ya sabía, conocimientos que quizás no estaban avalados por ningún diploma, pero que el sentido común y la necesidad me hicieron aprender; los clasifiqué, les puse nombre e hice conexiones. Lógicas comunes, “leyes” que funcionan en muchos aspectos que se van entretejiendo entre lo puramente académico, lo humano y lo divino; de pronto, las cosas se vuelven tan claras, tan obvias.

Además del hambre de conocimientos, del placer de descubrir o conectar, de explorar otros seres humanos, de encontrar la “clave”, me descubrí buscando aprobación, ser aceptada y reconocida. Necesitaba que otros me validaran y aunque se supone vengo en un proceso de mirar hacia adentro, ahí estaba otra vez buscando afuera mi valor, mi confianza.

Había iniciado este escrito hace varios días, lo gracioso era que no le encontraba un final y solo hasta ahora caí en cuenta que era porque intentaba desesperadamente reinventarme, creer que ya lo estaba consiguiendo, pero no, todavía no sabía cómo y el final del escrito tampoco aparecía.

Todo me gritaba que debía buscar adentro, pero qué? En mi mente se repetía lo que todos los cursos, los terapeutas, los amigos me habían dicho: búscate a ti misma, descubre quién eres, cuál es tu misión, recuerda que te hace feliz y aunque estaba trabajando en ello, ese adentro se sentía ajeno. ¿Qué era aquello que buscaba?

si-entiendes

Solo hasta hace algunos pocos días, encontré el final para esta nota y la respuesta a mi pregunta que es finalmente el camino para reinventarme (regalo de uno de esos maestros que llegan a la vida de uno, justo a cuando uno ya está listo para entender, porque como he dicho muchas veces sigo descubriendo el agua tibia).

Eso que estaba perdido, ajeno era mi Alma o partes de ella que se habían fragmentado, dispersado y mutilado en algún momento fruto de mis decisiones, creencias y el querer ajustarme a lo que no era mi naturaleza. Valga aclarar que no me arrepiento de nada de lo vivido, solo que apenas descubro que descuidé e ignore mi Alma y reconstruirla me ha costado dolor y me ha tomado tiempo.

Quizás la mas grande respuesta, es que esas conexiones entre lo humano y lo divino de las que ya hable, se han hecho visibles porque he empezado a sentirme completa, la división interior se reflejaba en lo exterior, no creía factible que lo espiritual y lo mundano podían fundirse en armonía en la vida de cualquier mortal como yo, no sin grandes esfuerzos y procesos de evolución complejos. Estaba en los extremos de la balanza. Me parecían dos mundos en vez de ser uno solo. Ahora entiendo que ESA, es la Unidad, la completud que anhelamos, lo que realmente somos.

 Continúa el camino un poco mas claro ¡hacia el equilibrio!

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