Upekkha, un camino, nuestra historia

Upekkha nació en marzo del 2016 como resultado de una búsqueda personal a muchos niveles.

Había empezado a trabajar con una amiga algunos meses atrás, ella, amorosamente me invitó a acompañarla en su negocio de pantalones de yoga; una mujer creativa y muy fuerte que me dio una mano cuando no sabía qué hacer y me sirvió de ejemplo para avanzar. Luego de unos meses decidimos separarnos y seguir cada una su rumbo, afortunadamente continuamos apoyándonos y complementándonos.

Aunque practico yoga y meditación hace varios años, no pensé hacer un negocio de lo que me gustaba como hobbie, pero ahí estaba la vida poniéndome cosas, cosas que hoy comprendo y agradezco profundamente. El camino más práctico para mí, era aprovechar la experiencia que había adquirido y buscar una manera de vender un inventario que tenía. Por esa razón, nació Upekkha, como una solución momentánea, sin un rumbo muy claro.

¿Por qué Upekkha? ¿Y eso que es?

Había estado buscando información sobre psicología budista y me llego un video que hablaba de los Elementos del Verdadero Amor de Thich Nhat Hanh (https://www.youtube.com/watch?v=TdoiY7tz714&t=614s), hablaba de los 4 cuatro Brahmavihāras o estados sublimes (Amorosa bondad o benevolencia (metta), Compasión (karuna), Simpática alegría (mudita), y Ecuanimidad (upekkha) son elementos ilimitados,  interrelacionados. Busqué más información y encontré que upekkha es uno de los últimos factores a desarrollar en el camino de la Iluminación según el budismo. Entonces pensé: “Voy a poner mi negocio así, para que no se me olvide que allí es donde yo quiero llegar, a la ecuanimidad”.

¿Para qué Upekkha?

En medio de mi desubicación buscaba una causa, algo que le diera sentido a mi vida, algo que me motivara, que me retara y vender, la verdad no me parecía muy trascendental. Así, durante más de un año Upekkha tuvo altibajos, momentos de gran satisfacción y otros en los que pensé, dejare esto. Sin embargo, siempre pasaba algo, que me empujaba a persistir. Todavía no unía la intención del nombre Upekkha con el enorme sentido que tenía.

Mis cuestionamientos continuaban y algún día por una clienta muy especial y el placer que me produjo conocer de su vida y recibir de ella unas píldoras de sabiduría, pude ver lo que había estado ignorando: La razón de vender cosas era que ésa era la disculpa para conocer personas hermosas, “mis clientes”.

Con algunas compartía solo breves momentos, con otras aún mantengo contacto y se han convertido en clientes frecuentes y mis amigos; todas ellas dejaban en mí gran alegría y satisfacción, sobre todo, una sensación de gratitud a la vida al conocerlas, por los regalos de sabiduría, los ejemplos de tesón y compromiso en su búsqueda de la trascendencia en la cotidianidad que descubría en cada uno. La empatía, la conexión y los aprendizajes que en pocos minutos compartimos, nos muestran caminos personales  que nos llevan a encontrar eso que buscamos, la verdad de todos, entender las leyes universales, la lógica de la vida. Ya empezaban a resolverse algunas preguntas sobre el para qué…

Luego, por circunstancias familiares, se unen al grupo de trabajo, mis padres quienes llegan a dar piso a mi volátil espíritu. Dos seres creativos, recursivos, llenos de experiencia y empuje que complementan el diseño y la producción de algunos de los artículos que ofrecemos. Además de ser soporte en muchos otros temas.

Poco a poco, las piezas del rompecabezas se van uniendo, Upekkha va tomando forma, es un trabajo ideal, con muchas posibilidades de crecimiento, que generará oportunidades y beneficios para nuestros clientes y proveedores, un trabajo que disfruto y en el que puedo poner en practica mis conocimientos como diseñadora y mis habilidades comerciales; pero aún me faltaba profundidad. ¿Cuál será mi servicio a los demás? ¿Cual será mi causa? Aun no la veía.

Como ya mencioné, soy meditadora, tengo la disciplina y he observado los beneficios de practicar la meditación, pero no había encontrado una técnica con la que me identificara. Entonces descubrí Vipasana que fue para mí una revelación, no solo por la técnica o por lo que experimente al empezar a mirarme al interior, sino porque comprendí el verdadero significado de Upekkha, ya no solo desde la teoría o el intelecto, sino desde la profunda conexión del cuerpo y la mente, desde la piel, las sensaciones y los pensamientos. Pude descubrir cuál es el camino para llegar a la ecuanimidad para ir hacia el equilibrio; el gran reto: apropiarlo y aplicarlo en el día a día, aprender el arte de vivir.

Me dije entonces: Buscaré la manera de poner al servicio estos aprendizajes para los demás, porque deseo que todos los seres se liberen, que todos los seres sean felices, que todos los seres encuentren la paz, como lo enuncian los estados sublimes.  Y el camino a upekkha, será el mensaje a través de nuestros productos y servicios.

Una de las personas del curso de Vipasana me dijo al contarle emocionada mi búsqueda y mi descubrimiento: “Pediste encontrar el camino para llegar a la ecuanimidad y la vida te está dando la herramienta para recorrerlo”. Y complemento yo, también encontré mi causa.

Una nota final: la vida siempre sabe a dónde llevarnos, solo debemos soltarnos y ser leales a lo que realmente disfrutamos. Ya no tengo dudas, son demasiadas coincidencias.

 

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