Upekkha, un camino, nuestra historia

Upekkha nació en marzo del 2016 como resultado de una búsqueda personal a muchos niveles.

Había empezado a trabajar con una amiga algunos meses atrás, ella, amorosamente me invitó a acompañarla en su negocio de pantalones de yoga; una mujer creativa y muy fuerte que me dio una mano cuando no sabía qué hacer y me sirvió de ejemplo para avanzar. Luego de unos meses decidimos separarnos y seguir cada una su rumbo, afortunadamente continuamos apoyándonos y complementándonos.

Aunque practico yoga y meditación hace varios años, no pensé hacer un negocio de lo que me gustaba como hobbie, pero ahí estaba la vida poniéndome cosas, cosas que hoy comprendo y agradezco profundamente. El camino más práctico para mí, era aprovechar la experiencia que había adquirido y buscar una manera de vender un inventario que tenía. Por esa razón, nació Upekkha, como una solución momentánea, sin un rumbo muy claro.

¿Por qué Upekkha? ¿Y eso que es?

Había estado buscando información sobre psicología budista y me llego un video que hablaba de los Elementos del Verdadero Amor de Thich Nhat Hanh (https://www.youtube.com/watch?v=TdoiY7tz714&t=614s), hablaba de los 4 cuatro Brahmavihāras o estados sublimes (Amorosa bondad o benevolencia (metta), Compasión (karuna), Simpática alegría (mudita), y Ecuanimidad (upekkha) son elementos ilimitados,  interrelacionados. Busqué más información y encontré que upekkha es uno de los últimos factores a desarrollar en el camino de la Iluminación según el budismo. Entonces pensé: “Voy a poner mi negocio así, para que no se me olvide que allí es donde yo quiero llegar, a la ecuanimidad”.

¿Para qué Upekkha?

En medio de mi desubicación buscaba una causa, algo que le diera sentido a mi vida, algo que me motivara, que me retara y vender, la verdad no me parecía muy trascendental. Así, durante más de un año Upekkha tuvo altibajos, momentos de gran satisfacción y otros en los que pensé, dejare esto. Sin embargo, siempre pasaba algo, que me empujaba a persistir. Todavía no unía la intención del nombre Upekkha con el enorme sentido que tenía.

Mis cuestionamientos continuaban y algún día por una clienta muy especial y el placer que me produjo conocer de su vida y recibir de ella unas píldoras de sabiduría, pude ver lo que había estado ignorando: La razón de vender cosas era que ésa era la disculpa para conocer personas hermosas, “mis clientes”.

Con algunas compartía solo breves momentos, con otras aún mantengo contacto y se han convertido en clientes frecuentes y mis amigos; todas ellas dejaban en mí gran alegría y satisfacción, sobre todo, una sensación de gratitud a la vida al conocerlas, por los regalos de sabiduría, los ejemplos de tesón y compromiso en su búsqueda de la trascendencia en la cotidianidad que descubría en cada uno. La empatía, la conexión y los aprendizajes que en pocos minutos compartimos, nos muestran caminos personales  que nos llevan a encontrar eso que buscamos, la verdad de todos, entender las leyes universales, la lógica de la vida. Ya empezaban a resolverse algunas preguntas sobre el para qué…

Luego, por circunstancias familiares, se unen al grupo de trabajo, mis padres quienes llegan a dar piso a mi volátil espíritu. Dos seres creativos, recursivos, llenos de experiencia y empuje que complementan el diseño y la producción de algunos de los artículos que ofrecemos. Además de ser soporte en muchos otros temas.

Poco a poco, las piezas del rompecabezas se van uniendo, Upekkha va tomando forma, es un trabajo ideal, con muchas posibilidades de crecimiento, que generará oportunidades y beneficios para nuestros clientes y proveedores, un trabajo que disfruto y en el que puedo poner en practica mis conocimientos como diseñadora y mis habilidades comerciales; pero aún me faltaba profundidad. ¿Cuál será mi servicio a los demás? ¿Cual será mi causa? Aun no la veía.

Como ya mencioné, soy meditadora, tengo la disciplina y he observado los beneficios de practicar la meditación, pero no había encontrado una técnica con la que me identificara. Entonces descubrí Vipasana que fue para mí una revelación, no solo por la técnica o por lo que experimente al empezar a mirarme al interior, sino porque comprendí el verdadero significado de Upekkha, ya no solo desde la teoría o el intelecto, sino desde la profunda conexión del cuerpo y la mente, desde la piel, las sensaciones y los pensamientos. Pude descubrir cuál es el camino para llegar a la ecuanimidad para ir hacia el equilibrio; el gran reto: apropiarlo y aplicarlo en el día a día, aprender el arte de vivir.

Me dije entonces: Buscaré la manera de poner al servicio estos aprendizajes para los demás, porque deseo que todos los seres se liberen, que todos los seres sean felices, que todos los seres encuentren la paz, como lo enuncian los estados sublimes.  Y el camino a upekkha, será el mensaje a través de nuestros productos y servicios.

Una de las personas del curso de Vipasana me dijo al contarle emocionada mi búsqueda y mi descubrimiento: “Pediste encontrar el camino para llegar a la ecuanimidad y la vida te está dando la herramienta para recorrerlo”. Y complemento yo, también encontré mi causa.

Una nota final: la vida siempre sabe a dónde llevarnos, solo debemos soltarnos y ser leales a lo que realmente disfrutamos. Ya no tengo dudas, son demasiadas coincidencias.

 

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En donde me perdí?

No recuerdo exactamente desde cuando estoy buscando algo, algo que puedo reconocer, ser. A veces lo siento muy cerca, otras veces inalcanzable, un estado que puedo definir, pero por mas que me esfuerzo en sentir, a veces me es esquivo. Hablo de un estado placentero de serenidad y alegría, un estado de comunión conmigo. Te suena?

Muchos estamos en esa búsqueda ensayando diferentes caminos para entender la mente y el corazón, el por qué de nuestras acciones y emociones. Leemos textos de diferentes corrientes, asumimos ritos y practicas de diferentes culturas que creemos conocen el camino y nos darán las herramientas para encontrar lo que buscamos. Vemos vídeos, vamos a conferencias, hacemos talleres, divagamos en maravillosas tertulias filosóficas razonando aquello que aun no sentimos.

He visto una bella caricatura, La Transformación de Hermie www.youtube.com/watch?v=Gjqw2naDBpM (recomendada por uno de esos maestros de sabias y generosas enseñanzas) y vi resumida de manera elemental, aquello que para mi era tan lento y difícil de entender.

Pude identificarme con Hermi un tierno personaje, insatisfecho, necesitado de aprobación, impaciente y exigente como yo y descubrir con él, que a través de la aceptación, de soltar y agradecer logra su gran sueño, uno que no es mas, que ser quien ES para descubrir en él la obra de Dios. Descubrí con Hermi, que la verdad que busco, el proceso que ansiosamente he deseado acelerar, avanzará mientras pueda reconocer, aceptar y valorar quien soy. Y eso solo se dará cuando pueda cerrar los ojos y esperar con humildad a que sea mi tiempo.

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Ahora se que lo que perdí, era mi esencia. Se perdió entre mis propias expectativas y las de una sociedad que me educó y por la que me deje llevar. Se escondió entre las falsas creencias y la voluntad de hacer las cosas como la mejor: la mejor hija, la mejor esposa, la mejor mamá, la mejor trabajadora, la mejor amiga, la más inteligente, la más altruista, en fin… se perdió en ese ánimo de competencia típica de un ego gigante y descontrolado, en la necesidad de reconocimiento y aprobación, un lobo que se escondía bajo la piel de cordero. Es mi lección de vida, supongo que la que muchos debemos aprender.

Hermi me deja el mensaje claro: Dios no ha terminado su obra en mi, para ello espera amorosamente que yo haga mi parte y alimenta mi deseo con su promesa de convertirme en la mejor expresión de mi misma, de darme un corazón como el suyo.

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Por fin, puedo ir mas allá de las palabras leídas, escuchadas y vistas que quedaron en la superficie y empiezo a conectar mi mente y mi corazón con eso tan obvio que me empeñaba en volver complejo: El camino no es otro que yo misma.

Te invito a ver la transformación de Hermie, a disfrutarla como niño, con el corazón abierto y mas allá de cómo sientas a Dios, siente con Hermie la certeza de reencontrar tu esencia y crecer hasta ser la mejor expresión de ti mismo, buscando adentro, las respuestas que no encontraras afuera.

Un especial abrazo de gratitud al maestro generoso que me habló de Hermie y a todos los que he encontrado en mi camino y han sido el espejo para verme.

Ahh, y a ustedes que tienen la paciencia de acompañarme a descubrir el agua tibia. Claudia.

 

 

Entre mi mat y yo

Hay una magia especial al hacer yoga, es un sentimiento que solo quienes han empezado la practica pueden percibir, pero a veces es difícil de explicar y transmitir a otros. Es un sentimiento en el que las palabras se quedan cortas, porque suceden cosas en tantos niveles que al decirlas pierden su valor. Es una experiencia muy personal, porque se vive desde la esencia de cada uno y te hace mirarte por dentro y por fuera borrando en ocasiones, los limites entre uno y otro, regalándonos atisbos del ser completo que somos, de lo integrados que estamos y de sentirnos parte de algo mas grande. Una sensación de bienestar y éxtasis.

Al hacer yoga, vemos también lo cambiantes que somos, cada día de practica es una vivencia diferente de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra conexión con lo que nos rodea. Nos descubrimos en la flexibilidad en nuestro cuerpo pero también de nuestra mente, en el equilibrio y la estabilidad de nuestro ser físico y mental, en las fuerzas que tenemos para este día, en la intensidad y resistencia con que buscamos alcanzar una postura desafiante, correr el límite, avanzar.

Es adictivo, porque en nuestro cerebro y en todo nuestro cuerpo se estimula cada célula y cada órgano con el flujo de la energía que se mueve al respirar de manera consciente y prestar atención a cada postura, nuestro ser agradece el regalo que nos hacemos y quiere mas.

entre-mi-mat-y-yoAl final, lo que sucede en la practica se queda entre mi mat y yo, es un viaje que realizamos juntos incluso desde que esta guardado esperando el momento en que me decida a iniciar. Me observa desde mi armario, me llama para decirme que no postergue mi encuentro conmigo, me recuerda su promesa de un gran momento de descubrimiento. Me dice “no desprecies tu regalo hoy”.

Al extenderlo sobre el piso, mi corazón palpita, se llena de expectativa, de curiosidad. ¿Quien seré hoy? ¿Cuáles serán los desafíos? ¿Cuáles los logros?

Durante la practica vamos compartiendo cada una de las respuestas a esas preguntas, mi cuerpo y mi mente le hablan, le cuentan, le piden motivación, le confiesan, se muestran vulnerables, a veces se rinden.

Al momento de la relajación, juntos hacemos el balance de lo ocurrido, siempre con la satisfacción del regalo recibido, con la consciencia de quien soy hoy para vivir mi día y con algunas alertas que se prendieron durante la sesión a las que debo prestar atención para continuar mi camino hacia el equilibrio, hacia mi fuerza y poder interior.

mat-armarioCargado con lo que soy, con mis secretos, con mis luchas, testigo de toda aquella conversación interna entre mi cuerpo y mi mente, mi mat vuelve al armario, deseándome lo mejor para este día, siendo el símbolo que me recuerda el regalo que siempre puedo hacerme.

Mi mat ya esta un poco desgastado, ha cambiado de color y huele a mi, lo miro con agradecimiento porque su desgaste es la muestra de mi esfuerzo y persistencia, también del placer que siento al encontrarme; pronto tendré que cambiarlo, pero se que la memoria de nuestras conversaciones se hará evidente en la nueva yo que soy cada día y mi nuevo mat las almacenara todas.

Claudia

Cuando la vida te habla…Sincronicidades, Dioscidencias: La magia

Puedo resumir en tres palabras mi aprendizaje durante este año y medio: humildad, aceptación y paciencia, ha sido un camino de desapego al sufrimiento y de alivianar la vida. Estas grandes lecciones se funden en algo que poco a poco aprendo a hacer: Soltar, dejar fluir, “abrazar la incertidumbre”[i].

Esa hermosa frase “abrazar la incertidumbre” ha sido fundamental para transformar la teoría en vivencia, la encontré en El Kiram, juego de cartas de ángeles.

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Lo descubrí, por una amiga, justo cuando empezaba Upekkha y buscaba algunos productos para vender. Ella, me presento un producto que estaba sacando al mercado, unas cartas de ángeles. Yo un tanto escéptica accedí a ”jugar”, fue la palabra que ella empleó y encantada por la presentación gráfica del mismo, por respeto y admiración al fruto de su inspiración como diseñadora, me decidí a jugar.

Me impactó profundamente la respuesta que recibí de los ángeles, justa para el momento que estaba viviendo, era como una voz que me habló desde muy adentro haciéndome evidente lo que no quería ver.

Inicialmente vendía los Kiram porque me parecía un producto interesante, dejé uno para mi y terminé consultándolo día tras día. Ahora se que existen muchos juegos de cartas de ángeles, pero me encanta este, la sencillez de las palabras y los dibujos hechos a mano alzada, llenos de detalles y significados.

Superar mi desconfianza y finalmente dejarme llevar de esas palabras que me respondían los ángeles, ha sido la herramienta que me ha permitido descubrir lo que es realmente creer, la fe, soltar. No he sido una persona particularmente religiosa, si espiritual, al menos eso creía. Ahora veo que era mas desde la mente que desde el corazón.

Realmente no me interesa ni me preocupa entrar en definiciones religiosas, espirituales o de grandes teorías sobre los ángeles, solo intento transmitir mis sentimientos desde lo que he vivido y finalmente lo que he considerado un apoyo.

¿Que es lo que quiero creer?, si. ¿Que es una evasión?, tal vez. ¿Que es superstición? puede ser, pero también puede ser que estoy siguiendo a mi intuición, mi alma. La verdad poco importa la explicación que pueda dar desde mi mente.

Lo tome como un “juego” y a través de ese “juego” he podido conectarme con esos seres y me he podido soltar, entregándome a ellos.

Ha sido un camino íntimo entre ellos y yo, mi reflexión ha sido que esa energía esta ahí para todos y no necesita intermediarios. Mi trabajo ha sido jugar, permitir que la magia se haga evidente en los pequeños detalles, escucharlos en las sincronicidades, en los milagros de la cotidianidad y eso solo puedo hacerlo yo.

Si bien en otros momentos de mi vida, la meditación ha sido mi herramienta y mi modo de conexión con la energía de mi cuerpo y de todo lo que me rodea, ponerle nombre a esa energía y sentirme apoyada en cada área de mi vida por una en especial, me ha dado la posibilidad de llevar esa conexión a un nivel diferente, a mis sentimientos y necesidades mas humanas y contar con la ayuda de unos guías amorosos que acrecientan la certeza de mi poder como ser humano, de que todo estará bien porque solo hay un camino cierto y es mi propio crecimiento.

Ellos se han convertido en la energía que se me hace presente en un lenguaje propio, que me hablan desde lo que puedo entender, creo que finalmente es un dialogo conmigo misma, un lenguaje inocente para la niña que soy: el juego, la magia, la alegría y sobre todo la libertad.

Gracias al Kiram, el juego de cartas empecé a interpretar esa energía de colores brillantes que siento vibrar de diferentes formas, me permito ese abrazo cálido y protector de cada uno de ellos que me muestran diferentes caminos que yo finalmente decido transitar o no. Ellos me han permitido entender el concepto de fe y dejar que la vida me hable.

[i] Kiram. Un rayo de Luz. www.anami.com.co

Reinventarse…

Asistí hace varios días a un curso, uno de esos a los que uno va buscando respuestas cuando esta medio perdido en sus propios miedos y quiere justificarlos o encontrar la motivación necesaria para coger un nuevo impulso; un curso de esos a los que uno va buscando aprender cosas nuevas para aventurarse a salir de su zona de confort.

Estar ahí es toda una experiencia, conoces personas muy diversas a las que poco a poco vas descubriéndoles su dimensión humana, personas que aparentemente se diferencian mucho de ti pero que con el paso de las clases, descubres que se enfrentan a tus mismos fantasmas y te sirven de ejemplo para aprender como espantarlos.

Empecé a descubrir que los contenidos que al principio parecían muy avanzados, no lo eran tanto, recordé cosas que ya sabía, conocimientos que quizás no estaban avalados por ningún diploma, pero que el sentido común y la necesidad me hicieron aprender; los clasifiqué, les puse nombre e hice conexiones. Lógicas comunes, “leyes” que funcionan en muchos aspectos que se van entretejiendo entre lo puramente académico, lo humano y lo divino; de pronto, las cosas se vuelven tan claras, tan obvias.

Además del hambre de conocimientos, del placer de descubrir o conectar, de explorar otros seres humanos, de encontrar la “clave”, me descubrí buscando aprobación, ser aceptada y reconocida. Necesitaba que otros me validaran y aunque se supone vengo en un proceso de mirar hacia adentro, ahí estaba otra vez buscando afuera mi valor, mi confianza.

Había iniciado este escrito hace varios días, lo gracioso era que no le encontraba un final y solo hasta ahora caí en cuenta que era porque intentaba desesperadamente reinventarme, creer que ya lo estaba consiguiendo, pero no, todavía no sabía cómo y el final del escrito tampoco aparecía.

Todo me gritaba que debía buscar adentro, pero qué? En mi mente se repetía lo que todos los cursos, los terapeutas, los amigos me habían dicho: búscate a ti misma, descubre quién eres, cuál es tu misión, recuerda que te hace feliz y aunque estaba trabajando en ello, ese adentro se sentía ajeno. ¿Qué era aquello que buscaba?

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Solo hasta hace algunos pocos días, encontré el final para esta nota y la respuesta a mi pregunta que es finalmente el camino para reinventarme (regalo de uno de esos maestros que llegan a la vida de uno, justo a cuando uno ya está listo para entender, porque como he dicho muchas veces sigo descubriendo el agua tibia).

Eso que estaba perdido, ajeno era mi Alma o partes de ella que se habían fragmentado, dispersado y mutilado en algún momento fruto de mis decisiones, creencias y el querer ajustarme a lo que no era mi naturaleza. Valga aclarar que no me arrepiento de nada de lo vivido, solo que apenas descubro que descuidé e ignore mi Alma y reconstruirla me ha costado dolor y me ha tomado tiempo.

Quizás la mas grande respuesta, es que esas conexiones entre lo humano y lo divino de las que ya hable, se han hecho visibles porque he empezado a sentirme completa, la división interior se reflejaba en lo exterior, no creía factible que lo espiritual y lo mundano podían fundirse en armonía en la vida de cualquier mortal como yo, no sin grandes esfuerzos y procesos de evolución complejos. Estaba en los extremos de la balanza. Me parecían dos mundos en vez de ser uno solo. Ahora entiendo que ESA, es la Unidad, la completud que anhelamos, lo que realmente somos.

 Continúa el camino un poco mas claro ¡hacia el equilibrio!

¿Qué sabemos del amor incondicional?

Mi última publicación hablaba de Susy, aquella hija peluda que se fue. No había vuelto a escribir porque no había tenido la disciplina para hacerlo, mi energía había venido consumiéndose en solucionar situaciones, hacer duelos y sacar conclusiones de un periodo de profundo dolor, de un sentido de vida que debía recuperar, reencontrar la alegría, la confianza y la paz interior que habían estado esquivas durante un tiempo que parecía alargarse sin encontrar un final.

La partida de Susy, los recuerdos que me dejó y las emociones que experimenté en el momento del adiós (gratitud infinita, armonía, aceptación y paz), me hicieron entender el real significado del amor incondicional y se despertó en mi un anhelo de que al partir, yo dejara una huella de al menos una mínima parte de esos sentimientos que Susy me despertó.

Entendí que realmente nunca supe qué era el amor incondicional y aunque he amado profundamente con amor de madre, de hija, de mujer, de amiga, ese “profundamente” había estado por momentos empañado de sentimientos muy lejanos al verdadero significado del amor, muchas veces en nombre de ese amor había lastimado, manipulado, controlado.

Empecé a entender que el amor es el mismo, independientemente de a quien esta dirigido, pude ver que cuando amas realmente, amas a todo y a todos los que te rodean. Pero sobre todo te amas y aceptas a ti misma. Pude entender por qué el amor es desapego, por qué el amor no es sacrificio. Lo dice Jesús, los repiten los maestros espirituales, la psicología, la filosofía, en fin, es un secreto a voces que no lograba comprender y la razón es que no había entendido el significado de amar incondicionalmente.

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(Esta foto es un regalo de uno de esos maestros de quienes he empezado a aprender el significado del amor)

Entendí que ese sentimiento es tan grande y poderoso que tiene que venir de algo infinito, enooorme y por fin pude aceptar y ver la grandeza de esta creación, no solo con el asombro que siempre he sentido ante la perfección de lo que somos y de lo que nos rodea, sino, desde la conexión entre todo que se me hizo evidente. La perfección nace precisamente de esa fuerza que es el amor.

Susy abrió la puerta desde mi emoción para que mi mente pudiera entender. Ahora me queda el camino y el reto de aprender a amar así, incondicionalmente. Finalmente creo que ese es el reto de todos, a eso vinimos a este plano a despejar el camino de todo lo que empañe la manifestación de esa fuerza en su plenitud, para trascender y cumplir el propósito de la creación: la perfección.

Gracias a ese clic, a ese regalo de la comprensión, a esa maestra peludita, puedo ver un poco mas despejado mi camino hacia el equilibrio, voy mas liviana y con la ilusión renovada.

Se que mi búsqueda es la misma de muchos y estoy segura que acompañarnos en ella, nos hará avanzar para cumplir el propósito como especie y como responsables de este maravilloso entorno que nos han regalado.

¿Qué tal si la compartimos en este espacio desde nuestra humanidad desnuda? Me muestras, te muestro, me explicas, te explico, me apoyas, te apoyo… te espero.

 Un abrazo gigante y amoroso

Claudia

Meditación, la mirada de una practicante imperfecta.

Soy meditadora desde hace 7 años, tiempo durante el cual he vivido distintas experiencias y aproximaciones a la meditación, pasando por momentos de gran conexión emocionantes y profundos, a otros de abandono total de la práctica; aún a sabiendas que deja numerosos beneficios y libera.

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Fuente: http://www.openphoto.net

Para mi la meditación es como esta imagen: es disponerme a despejar el camino a mi propia Luz, tomar acción en la mente, las emociones y en el cuerpo para llegar al interior de mi ser y encontrar allí la energía que se funde con la de todos los seres del universo haciéndome una con él.

La experiencia mas increíble que he tenido, ha sido la sensación de liberarme del peso del cuerpo y sentir la propia vibración y la de todo lo que me rodeaba, sentir que esa energía se fundía en una sola. Es éxtasis, es sentirse completo, integrado, es felicidad, es paz, es la manifestación suprema del amor.

Hablar de los beneficios de la meditación es redundar, hoy muchos hablan de ello porque lo han comprobado, lo proclaman las diferentes corrientes, pero parece difícil para quienes aun no empiezan o para otros que como yo fluctuamos; ¿Cuáles serán las dificultades que se enfrentan para ser constante en la práctica? Desde mi experiencia podrían ser:

  1. Asignar el momento e integrarlo en la rutina diaria, crear el hábito; o volver a integrarlo después de cambios de entorno, actividades laborales o situaciones personales que pueden presentarse en nuestra cotidianidad.
  1. Encontrar la técnica o descubrir cual es la mejor forma de meditar para cada uno.
  1. Soltar las expectativas de lo que será y aceptar que el tiempo que se le dedica es ganancia, aun si no se han logrado los objetivos: calmar la mente, mantener el foco, avanzar en una intención o simplemente abrirse a recibir conscientemente la Luz divina para alimentar cada parte de nuestro ser. Es parte del camino y los resultados no son siempre evidentes, ocurren en diferentes niveles muchas veces imperceptibles.
  1. Permanecer en la práctica aún en los momentos difíciles, cuando sentimos confusión o nos enfrentamos a problemas cotidianos. Es frecuente perder la constancia y motivación justo cuando la meditación podría ser el mejor aliado.
  1. Conectar con el momento presente, encontrar otras maneras de ir al interior aunque no se disponga de las condiciones de intimidad para meditar como identificar las emociones, tomar distancia de ellas, sentir empatía y respeto por el otro, disfrutar de una sonrisa, un abrazo, sentir el sol en la piel, el olor de una flor, el sabor de una fruta, encontrar respuestas en una frase desprevenida; éstas son también formas de meditación, de conectarnos con la Luz.

Aprendemos de diferentes formas y sólo cuando estamos listos para ello. He entendido que ser compasivos y amorosos con nuestros intentos de crecer y encontrar nuestra alma, de fundirnos en la Luz, es la mejor forma para mantenerlos en la decisión consciente de trascender.

¿Comparten mi percepción? ¿Adicionarían otras? Espero sus comentarios, aprendamos y vamos juntos hacia el equilibrio.

Amor y pelos.

Hace pocos días experimenté la perdida de la única hija peluda que he tenido. Me enseñó a fundirme de amor, a comunicarme con ella, experimentó mis temores y me aguantó las novatadas de primeriza. Además hizo la función de madre sustituta para cuidar y amar durante mi ausencia a mis propios hijos, fué la depositaria silente de las alegrías y tristezas de toda la familia.

Recuerdo que apareció en nuestra vida, sólo cuando mis hijos estaban en capacidad de asumir la responsabilidad de una mascota. Aún sin saber como educarla, el sentido común y la experiencia de tener ya dos hijos, me permitieron poner mi granito de arena para educarla en lo básico y que la convivencia fuera fácil, puse algunos límites que fueron aceptados a regañadientes por el papá y los hijos, que en mi ausencia transgredían pero que ella, Susy,  inteligentemente respetaba mientras yo estaba en casa.

Me conquistó con su ternura, era una labradora negrita, con una orejas divinas y sus garritas enooormes en proporción con su cuerpo. Recuerdo que una de mis condiciones para tener una mascota era que no soltara pelos, ignorantes nosotros al pensar que porque tenía pelo corto, soltaba poco pelo. Encontrarnos sus pelos por toda la casa como un tapete y tener que barrer hasta 3 veces al día y uno que otro pelo volador en la comida, fue tal vez mi mayor esfuerzo de tolerancia.

Poco a poco pasé del fastidio por el olor a animal, de lavarme las manos cada que la tocaba a preocuparme por su bienestar, a compartir con ella, a acariciarla, untarme de sus babas, acercar su cara a mi cara, conversarle como a un humano y a hacerla una hija mas. Crecí en un ambiente completamente urbano, en un hogar donde no tuvimos mascotas (sólo una, cuando estaba demasiado pequeña para valorarla), por eso todo era nuevo para mi.

Ella fue una damita siempre, inteligente como ninguna, con un temperamento calmado, apacible, respetuosa, independiente y amorosa. Bueno, lo de damita es un decir, su tamaño y algunas costumbres que tenía la hacían ver bruscota, sin mucha elegancia, tal vez así, como deberíamos ser todos, ¡auténtica!, tenía gran personalidad. No se sentaba, se amontonaba sobre su cola con las patas abiertas y desparramadas, y se frenaba con las patas delanteras, a veces parecía que se resbalaba; se acostaba de medio lado, siempre sobre su pata izquierda, tanto que ya tenía un callo. Se acostaba boca arriba patiabierta para que le rascáramos la pancita con su cabeza hacia atrás, sus orejas se paraban y su carita parecía la de un murciélago, hermosa!.

Creció con mis hijos, tranquila, demandaba su cuota de amor, nos buscaba a cada uno para pedirla y respondía a manos llenas con la suya. Aceptaba tranquilamente cuando la rechazábamos y esperaba pacientemente hasta que le poníamos atención.

Ella nos enseñó el poder de la persuasión pasiva. Aprendimos como puede uno conseguir lo que quiere del otro solo con la presencia tranquila, una que otra caminada disimulada alrededor cada tanto para llamar la atención (¡como si fuera posible ignorar un animalote de ese tamaño!), una mirada tímida, un pequeño roce para no interrumpir. Tenía tacto, delicadeza pero gran persistencia.

Fue compañera de caminatas a las que no me resolvía a invitar con frecuencia, pues no se si era yo quien la sacaba a ella o ella a mi, yo llegaba muerta del cansancio al ir tras ella y hacer fuerza para que caminara mas despacio, pero aun así, era una delicia salir con ella, era amorosa con todas las personas y animalitos que nos encontrábamos en el recorrido.

Siempre dije que Susy era muda (jajaja), no ladraba, creo haberla escuchado ladrar menos de 10 veces en 9 años. Pero era una fortachona que inspiraba respeto cuando lo hacía.

Ella, Susy se convirtió en una presencia amorosa, que pedía poco y lo daba todo y a todos. Incluso a mi, que era la que más distancia mantenía con ella y no me olvidaba aunque en el último año la vi pocas veces.

Se fue después de una enfermedad que no se le descubrió a tiempo, ya era su momento. Pude despedirme y darle las gracias por ser parte de nuestra vida, por acompañar y cuidar a mis hijos este tiempo y por dejarnos su lección de amor incondicional, solo hasta ese momento el de la despedida lo entendí, esa era su misión con nosotros, enseñarnos lealtad, tolerancia, paciencia pero sobre todo amor incondicional.

Gracias Susy, se que desde allá, sigues con nosotros.

Gracias a este blog, por permitirme expresar unos sentimientos que nunca pensé sentir por un animalito. Hoy se que ella fue un ser de luz que trajo grandes bendiciones a mi familia.

 

 

 

Coloreando mándalas, coloreando la vida

En la búsqueda del equilibrio descubrí el ejercicio de colorear mándalas, quiero aclarar, que se que estoy descubriendo el agua tibia (es mi deporte favorito, jaja), se del furor que hay por estos días, pero realmente es lo que he sentido desde que tome los colores nuevamente. Como dicen las mamás: nadie experimenta por cabeza ajena! aplica también para esto, o no?

Retomé la energía del color, el placer infinito de concentrar toda la atención en las manos, la entrega y la paciencia cuando empiezas una labor dispendiosa en la que te resignas a avanzar poco a poco, aceptas que será lento y sueltas el afán, estas hermosas figuras, simétricas, concéntricas que te llevan hacia adentro y hacia fuera con gran poder, han sido para mi un gran descubrimiento y herramienta por estos días.

Bueno, la descripción de mis sensaciones al colorear, aplica también a otros aspectos de la vida que producen placer,  pero como ya dije en otra oportunidad, esta no es una página de relatos eróticos, entonces, dejemos estas sensaciones y hallazgos por ahora en el plano de las manualidades (upps!)

Me prometí hacer de este un ejercicio de colorear, un ejercicio de placer, en el que no me preocupé por hacer grandes inversiones, ni alimentar grandes expectativas, solo quería un pasatiempo y tratar de despertar la creatividad que había estado dormida durante mucho tiempo.

La primera palabra que viene a mi mente al empezar a colorear mándalas, es entrega, mmm… tímida palabra pero poderosa! que encierra un significado de humildad, aceptación, certeza y fe. Es necesario aprender a vivirla, no basta con escribirla y saber su significado, el diccionario se queda corto.

Me he entregado al colorear  los mándalas, porque sin importar lo complejo del diseño y lo  pequeño de cada espacio, me he rendido sacando cada gota de paciencia para avanzar poco a poco, saboreando cada pedacito, permitiendo que un color llame al otro, que parte por parte se vayan integrando las formas y los matices para mantener la unidad del dibujo, que el trazo del lápiz se esfume convirtiéndose en un mancha pareja y no en rayones visibles, que cada color se mantenga dentro de la línea que lo delimita, que haya contraste y movimiento. Intento (no se si lo he logrado), salir de la simetría, jugar con los tonos, aventurándome a usar colores que no hubiera mezclado antes, liberando un poco mi mente de lo obvio con la certeza que de cualquier forma, el resultado será hermoso, llamativo, impredecible.

El tiempo se detiene y solo me percato de él por el cansancio de mi mano porque el reto de avanzar y ver terminado el mándala no me deja parar. En mi mente solo esta la expectativa de terminar una parte para continuar con la siguiente (ya quisiera ser así de constante en otros aspectos de mi vida!).

Al día siguiente un tanto trasnochada y con la mano dolorida, busco el libro para ver el resultado a la luz del día.  Que satisfacción, cree algo hermoso! Debe ser ésta la sensación de los artistas, el placer, la motivación, la búsqueda y a la vez su compromiso irrenunciable con su obra. No soy artista ni mucho menos, pero esta sencilla experiencia de colorear me ha devuelto la sensación de poder, expectativa y a la vez la confianza que me producían mis inicios en el diseño.

Ya lo descubrieron, cierto? No estoy hablando sólo del mándala, estoy hablando de muchos momentos de la vida, en que la entrega (bien interpretada) ha sido la fuente de mayor placer y satisfacciones. También la que ha requerido mayor humildad para no confundir entrega con manipulación. Esta descripción de entrega bien y mal interpretada, la he experimentado en varios aspectos de mi vida como la espiritualidad, las relaciones humanas y el trabajo. Ahora intento aprender de las áreas en las que la he interpretado bien para mejorar en las que la interprete mal.

Al final el ejercicio es el mismo, experimentar con paciencia y placer cada paso con la certeza de que al final todo será perfecto.

Quedan invitados a pintar mándalas y a compartir sus experiencias y sus dibujos en este blog o en la comunidad que formamos con varios amigos para ello en https://www.facebook.com/mandamelas.co/