Upekkha, un camino, nuestra historia

Upekkha nació en marzo del 2016 como resultado de una búsqueda personal a muchos niveles.

Había empezado a trabajar con una amiga algunos meses atrás, ella, amorosamente me invitó a acompañarla en su negocio de pantalones de yoga; una mujer creativa y muy fuerte que me dio una mano cuando no sabía qué hacer y me sirvió de ejemplo para avanzar. Luego de unos meses decidimos separarnos y seguir cada una su rumbo, afortunadamente continuamos apoyándonos y complementándonos.

Aunque practico yoga y meditación hace varios años, no pensé hacer un negocio de lo que me gustaba como hobbie, pero ahí estaba la vida poniéndome cosas, cosas que hoy comprendo y agradezco profundamente. El camino más práctico para mí, era aprovechar la experiencia que había adquirido y buscar una manera de vender un inventario que tenía. Por esa razón, nació Upekkha, como una solución momentánea, sin un rumbo muy claro.

¿Por qué Upekkha? ¿Y eso que es?

Había estado buscando información sobre psicología budista y me llego un video que hablaba de los Elementos del Verdadero Amor de Thich Nhat Hanh (https://www.youtube.com/watch?v=TdoiY7tz714&t=614s), hablaba de los 4 cuatro Brahmavihāras o estados sublimes (Amorosa bondad o benevolencia (metta), Compasión (karuna), Simpática alegría (mudita), y Ecuanimidad (upekkha) son elementos ilimitados,  interrelacionados. Busqué más información y encontré que upekkha es uno de los últimos factores a desarrollar en el camino de la Iluminación según el budismo. Entonces pensé: “Voy a poner mi negocio así, para que no se me olvide que allí es donde yo quiero llegar, a la ecuanimidad”.

¿Para qué Upekkha?

En medio de mi desubicación buscaba una causa, algo que le diera sentido a mi vida, algo que me motivara, que me retara y vender, la verdad no me parecía muy trascendental. Así, durante más de un año Upekkha tuvo altibajos, momentos de gran satisfacción y otros en los que pensé, dejare esto. Sin embargo, siempre pasaba algo, que me empujaba a persistir. Todavía no unía la intención del nombre Upekkha con el enorme sentido que tenía.

Mis cuestionamientos continuaban y algún día por una clienta muy especial y el placer que me produjo conocer de su vida y recibir de ella unas píldoras de sabiduría, pude ver lo que había estado ignorando: La razón de vender cosas era que ésa era la disculpa para conocer personas hermosas, “mis clientes”.

Con algunas compartía solo breves momentos, con otras aún mantengo contacto y se han convertido en clientes frecuentes y mis amigos; todas ellas dejaban en mí gran alegría y satisfacción, sobre todo, una sensación de gratitud a la vida al conocerlas, por los regalos de sabiduría, los ejemplos de tesón y compromiso en su búsqueda de la trascendencia en la cotidianidad que descubría en cada uno. La empatía, la conexión y los aprendizajes que en pocos minutos compartimos, nos muestran caminos personales  que nos llevan a encontrar eso que buscamos, la verdad de todos, entender las leyes universales, la lógica de la vida. Ya empezaban a resolverse algunas preguntas sobre el para qué…

Luego, por circunstancias familiares, se unen al grupo de trabajo, mis padres quienes llegan a dar piso a mi volátil espíritu. Dos seres creativos, recursivos, llenos de experiencia y empuje que complementan el diseño y la producción de algunos de los artículos que ofrecemos. Además de ser soporte en muchos otros temas.

Poco a poco, las piezas del rompecabezas se van uniendo, Upekkha va tomando forma, es un trabajo ideal, con muchas posibilidades de crecimiento, que generará oportunidades y beneficios para nuestros clientes y proveedores, un trabajo que disfruto y en el que puedo poner en practica mis conocimientos como diseñadora y mis habilidades comerciales; pero aún me faltaba profundidad. ¿Cuál será mi servicio a los demás? ¿Cual será mi causa? Aun no la veía.

Como ya mencioné, soy meditadora, tengo la disciplina y he observado los beneficios de practicar la meditación, pero no había encontrado una técnica con la que me identificara. Entonces descubrí Vipasana que fue para mí una revelación, no solo por la técnica o por lo que experimente al empezar a mirarme al interior, sino porque comprendí el verdadero significado de Upekkha, ya no solo desde la teoría o el intelecto, sino desde la profunda conexión del cuerpo y la mente, desde la piel, las sensaciones y los pensamientos. Pude descubrir cuál es el camino para llegar a la ecuanimidad para ir hacia el equilibrio; el gran reto: apropiarlo y aplicarlo en el día a día, aprender el arte de vivir.

Me dije entonces: Buscaré la manera de poner al servicio estos aprendizajes para los demás, porque deseo que todos los seres se liberen, que todos los seres sean felices, que todos los seres encuentren la paz, como lo enuncian los estados sublimes.  Y el camino a upekkha, será el mensaje a través de nuestros productos y servicios.

Una de las personas del curso de Vipasana me dijo al contarle emocionada mi búsqueda y mi descubrimiento: “Pediste encontrar el camino para llegar a la ecuanimidad y la vida te está dando la herramienta para recorrerlo”. Y complemento yo, también encontré mi causa.

Una nota final: la vida siempre sabe a dónde llevarnos, solo debemos soltarnos y ser leales a lo que realmente disfrutamos. Ya no tengo dudas, son demasiadas coincidencias.

 

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Entre mi mat y yo

Hay una magia especial al hacer yoga, es un sentimiento que solo quienes han empezado la practica pueden percibir, pero a veces es difícil de explicar y transmitir a otros. Es un sentimiento en el que las palabras se quedan cortas, porque suceden cosas en tantos niveles que al decirlas pierden su valor. Es una experiencia muy personal, porque se vive desde la esencia de cada uno y te hace mirarte por dentro y por fuera borrando en ocasiones, los limites entre uno y otro, regalándonos atisbos del ser completo que somos, de lo integrados que estamos y de sentirnos parte de algo mas grande. Una sensación de bienestar y éxtasis.

Al hacer yoga, vemos también lo cambiantes que somos, cada día de practica es una vivencia diferente de nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra conexión con lo que nos rodea. Nos descubrimos en la flexibilidad en nuestro cuerpo pero también de nuestra mente, en el equilibrio y la estabilidad de nuestro ser físico y mental, en las fuerzas que tenemos para este día, en la intensidad y resistencia con que buscamos alcanzar una postura desafiante, correr el límite, avanzar.

Es adictivo, porque en nuestro cerebro y en todo nuestro cuerpo se estimula cada célula y cada órgano con el flujo de la energía que se mueve al respirar de manera consciente y prestar atención a cada postura, nuestro ser agradece el regalo que nos hacemos y quiere mas.

entre-mi-mat-y-yoAl final, lo que sucede en la practica se queda entre mi mat y yo, es un viaje que realizamos juntos incluso desde que esta guardado esperando el momento en que me decida a iniciar. Me observa desde mi armario, me llama para decirme que no postergue mi encuentro conmigo, me recuerda su promesa de un gran momento de descubrimiento. Me dice “no desprecies tu regalo hoy”.

Al extenderlo sobre el piso, mi corazón palpita, se llena de expectativa, de curiosidad. ¿Quien seré hoy? ¿Cuáles serán los desafíos? ¿Cuáles los logros?

Durante la practica vamos compartiendo cada una de las respuestas a esas preguntas, mi cuerpo y mi mente le hablan, le cuentan, le piden motivación, le confiesan, se muestran vulnerables, a veces se rinden.

Al momento de la relajación, juntos hacemos el balance de lo ocurrido, siempre con la satisfacción del regalo recibido, con la consciencia de quien soy hoy para vivir mi día y con algunas alertas que se prendieron durante la sesión a las que debo prestar atención para continuar mi camino hacia el equilibrio, hacia mi fuerza y poder interior.

mat-armarioCargado con lo que soy, con mis secretos, con mis luchas, testigo de toda aquella conversación interna entre mi cuerpo y mi mente, mi mat vuelve al armario, deseándome lo mejor para este día, siendo el símbolo que me recuerda el regalo que siempre puedo hacerme.

Mi mat ya esta un poco desgastado, ha cambiado de color y huele a mi, lo miro con agradecimiento porque su desgaste es la muestra de mi esfuerzo y persistencia, también del placer que siento al encontrarme; pronto tendré que cambiarlo, pero se que la memoria de nuestras conversaciones se hará evidente en la nueva yo que soy cada día y mi nuevo mat las almacenara todas.

Claudia

Meditación, la mirada de una practicante imperfecta.

Soy meditadora desde hace 7 años, tiempo durante el cual he vivido distintas experiencias y aproximaciones a la meditación, pasando por momentos de gran conexión emocionantes y profundos, a otros de abandono total de la práctica; aún a sabiendas que deja numerosos beneficios y libera.

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Fuente: http://www.openphoto.net

Para mi la meditación es como esta imagen: es disponerme a despejar el camino a mi propia Luz, tomar acción en la mente, las emociones y en el cuerpo para llegar al interior de mi ser y encontrar allí la energía que se funde con la de todos los seres del universo haciéndome una con él.

La experiencia mas increíble que he tenido, ha sido la sensación de liberarme del peso del cuerpo y sentir la propia vibración y la de todo lo que me rodeaba, sentir que esa energía se fundía en una sola. Es éxtasis, es sentirse completo, integrado, es felicidad, es paz, es la manifestación suprema del amor.

Hablar de los beneficios de la meditación es redundar, hoy muchos hablan de ello porque lo han comprobado, lo proclaman las diferentes corrientes, pero parece difícil para quienes aun no empiezan o para otros que como yo fluctuamos; ¿Cuáles serán las dificultades que se enfrentan para ser constante en la práctica? Desde mi experiencia podrían ser:

  1. Asignar el momento e integrarlo en la rutina diaria, crear el hábito; o volver a integrarlo después de cambios de entorno, actividades laborales o situaciones personales que pueden presentarse en nuestra cotidianidad.
  1. Encontrar la técnica o descubrir cual es la mejor forma de meditar para cada uno.
  1. Soltar las expectativas de lo que será y aceptar que el tiempo que se le dedica es ganancia, aun si no se han logrado los objetivos: calmar la mente, mantener el foco, avanzar en una intención o simplemente abrirse a recibir conscientemente la Luz divina para alimentar cada parte de nuestro ser. Es parte del camino y los resultados no son siempre evidentes, ocurren en diferentes niveles muchas veces imperceptibles.
  1. Permanecer en la práctica aún en los momentos difíciles, cuando sentimos confusión o nos enfrentamos a problemas cotidianos. Es frecuente perder la constancia y motivación justo cuando la meditación podría ser el mejor aliado.
  1. Conectar con el momento presente, encontrar otras maneras de ir al interior aunque no se disponga de las condiciones de intimidad para meditar como identificar las emociones, tomar distancia de ellas, sentir empatía y respeto por el otro, disfrutar de una sonrisa, un abrazo, sentir el sol en la piel, el olor de una flor, el sabor de una fruta, encontrar respuestas en una frase desprevenida; éstas son también formas de meditación, de conectarnos con la Luz.

Aprendemos de diferentes formas y sólo cuando estamos listos para ello. He entendido que ser compasivos y amorosos con nuestros intentos de crecer y encontrar nuestra alma, de fundirnos en la Luz, es la mejor forma para mantenerlos en la decisión consciente de trascender.

¿Comparten mi percepción? ¿Adicionarían otras? Espero sus comentarios, aprendamos y vamos juntos hacia el equilibrio.

Coloreando mándalas, coloreando la vida

En la búsqueda del equilibrio descubrí el ejercicio de colorear mándalas, quiero aclarar, que se que estoy descubriendo el agua tibia (es mi deporte favorito, jaja), se del furor que hay por estos días, pero realmente es lo que he sentido desde que tome los colores nuevamente. Como dicen las mamás: nadie experimenta por cabeza ajena! aplica también para esto, o no?

Retomé la energía del color, el placer infinito de concentrar toda la atención en las manos, la entrega y la paciencia cuando empiezas una labor dispendiosa en la que te resignas a avanzar poco a poco, aceptas que será lento y sueltas el afán, estas hermosas figuras, simétricas, concéntricas que te llevan hacia adentro y hacia fuera con gran poder, han sido para mi un gran descubrimiento y herramienta por estos días.

Bueno, la descripción de mis sensaciones al colorear, aplica también a otros aspectos de la vida que producen placer,  pero como ya dije en otra oportunidad, esta no es una página de relatos eróticos, entonces, dejemos estas sensaciones y hallazgos por ahora en el plano de las manualidades (upps!)

Me prometí hacer de este un ejercicio de colorear, un ejercicio de placer, en el que no me preocupé por hacer grandes inversiones, ni alimentar grandes expectativas, solo quería un pasatiempo y tratar de despertar la creatividad que había estado dormida durante mucho tiempo.

La primera palabra que viene a mi mente al empezar a colorear mándalas, es entrega, mmm… tímida palabra pero poderosa! que encierra un significado de humildad, aceptación, certeza y fe. Es necesario aprender a vivirla, no basta con escribirla y saber su significado, el diccionario se queda corto.

Me he entregado al colorear  los mándalas, porque sin importar lo complejo del diseño y lo  pequeño de cada espacio, me he rendido sacando cada gota de paciencia para avanzar poco a poco, saboreando cada pedacito, permitiendo que un color llame al otro, que parte por parte se vayan integrando las formas y los matices para mantener la unidad del dibujo, que el trazo del lápiz se esfume convirtiéndose en un mancha pareja y no en rayones visibles, que cada color se mantenga dentro de la línea que lo delimita, que haya contraste y movimiento. Intento (no se si lo he logrado), salir de la simetría, jugar con los tonos, aventurándome a usar colores que no hubiera mezclado antes, liberando un poco mi mente de lo obvio con la certeza que de cualquier forma, el resultado será hermoso, llamativo, impredecible.

El tiempo se detiene y solo me percato de él por el cansancio de mi mano porque el reto de avanzar y ver terminado el mándala no me deja parar. En mi mente solo esta la expectativa de terminar una parte para continuar con la siguiente (ya quisiera ser así de constante en otros aspectos de mi vida!).

Al día siguiente un tanto trasnochada y con la mano dolorida, busco el libro para ver el resultado a la luz del día.  Que satisfacción, cree algo hermoso! Debe ser ésta la sensación de los artistas, el placer, la motivación, la búsqueda y a la vez su compromiso irrenunciable con su obra. No soy artista ni mucho menos, pero esta sencilla experiencia de colorear me ha devuelto la sensación de poder, expectativa y a la vez la confianza que me producían mis inicios en el diseño.

Ya lo descubrieron, cierto? No estoy hablando sólo del mándala, estoy hablando de muchos momentos de la vida, en que la entrega (bien interpretada) ha sido la fuente de mayor placer y satisfacciones. También la que ha requerido mayor humildad para no confundir entrega con manipulación. Esta descripción de entrega bien y mal interpretada, la he experimentado en varios aspectos de mi vida como la espiritualidad, las relaciones humanas y el trabajo. Ahora intento aprender de las áreas en las que la he interpretado bien para mejorar en las que la interprete mal.

Al final el ejercicio es el mismo, experimentar con paciencia y placer cada paso con la certeza de que al final todo será perfecto.

Quedan invitados a pintar mándalas y a compartir sus experiencias y sus dibujos en este blog o en la comunidad que formamos con varios amigos para ello en https://www.facebook.com/mandamelas.co/

 

 

 

 

 

Un pedacito de cielo

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Recibí este pedacito de cielo, un regalo de esos que la vida nos da y que nos conmueve hasta lo mas profundo. El amanecer de un nuevo día, la promesa de toda su plenitud y a la vez la captura del fugaz instante, ese del que solo te haces consciente cuando estás atento y listo para ver.

Regalos tan llenos de significados, que te hablan desde muchos niveles, esos que te dejan ver tantas cosas.

En una publicación anterior me preguntaba si debíamos controlar las distintos elementos de nuestras vidas para lograr el equilibrio. Aún no se la respuesta, pero en ciertos momentos como hoy, me inclino a pensar que no, de algún modo la vida, nuestras emociones, nuestro cuerpo, nuestra mente se equilibran, no se si de la manera que nosotros creemos que debería ser, de la forma que quisiéramos o en el tiempo que necesitamos que ocurra; deben ser nuestro instinto de supervivencia o la maravilla de estos regalos de Dios, que lo logran. Pareciera que de alguna manera la vida nos quita por un lado y nos regala por otro, o que cuando se cierra una puerta se abre una ventana.

Todavía recuerdo que a los 15 años cuestionaba el destino, me resistía a creer que yo no pudiera decidir sobre mi vida, a que todo estuviera escrito y planeado para mi. El ímpetu de esos años, supongo que la ausencia de fe y la creencia de que todo lo podía (ego), me llevaron a sostenerme así por largo tiempo. Mas que abrirme a los regalos de la vida, los exigía y ponía condiciones. Tamaño, empaque, moño, tarjeta y por supuesto contenido fácil, respuestas inmediatas. Listo para usar! Les suena conocido?

Uno escucha y lee en todos lados: nada es casualidad o las cosas llegan en el momento indicado; desde la mente lo entendemos, pero a veces no tenemos los ojos para observar ni las manos abiertas para recibir, sólo hasta que vivimos la circunstancia, hasta que nuestras emociones están involucradas, descubrimos con sorpresa que eso, justamente eso que nos llegó, lo que tal vez ignoramos o rechazamos era lo que necesitábamos; solo ahí, aceptamos con humildad, que estaba fuera de nuestro control y que en algún lugar, tal vez demasiado cerca, hay una fuerza que sabe exactamente que es lo mejor para nosotros, concluimos que hubiera sido más fácil no resistirse, abrir las manos, simplemente entregarse.

Siento que allí es donde empieza la verdadera madurez, lejos de condicionamientos de edad y muy cerca de los momentos de reflexión. Sabemos que nuestras decisiones definen el instante siguiente, pero estamos abiertos a la intuición o a nuestro maestro interior, a la sabiduría interna para tomarlas.

Entonces empezamos a recibir situaciones, personas, momentos sin cuestionarlos; aún cuando en un primer momento no los veamos como un regalo o no tengan la apariencia de serlo, aprendemos que son aventuras, hermosos acertijos que debemos descifrar para que se nos revele el verdadero obsequio, libres de exigencias de empaque o forma.

Rincon del mar

Es allí, cuando la vida se equilibra con fugaces momentos como la captura del instante o duraderas como la promesa de un nuevo día de nubes rosadas, aire limpio, de disfrute y despertar.

Totazo o aterrizaje

Todos los días me asombro de la forma como la vida nos trae lo que necesitamos en el momento en el que estamos listos para entenderlo. Cuando somos capaces de buscar sin ansiedad, las respuestas van llegando. Todo, absolutamente todo nos conversa.

Leía en estos días un artículo que me tocó de manera muy especial, me sorprendí (al parecer estaba descubriendo el agua tibia!), hay cosas que son tan obvias que por la misma razón no las vemos. Es una publicación de blog sobre el equilibrio logrado desde lo físico, desde la acomodación del cuerpo en su eje y la ubicación del centro de gravedad. Se refería a un termino que me encantó, la reversabilidad o el aprender a caer.

Reconocemos el acto de caer en el momento en que nos damos cuenta que no lo podemos revertir. También es importante entender que cuando en realidad se revierte una acción se debe detener para cambiar de dirección. Pero es posible alterar nuestro camino sin necesidad de detenerse. Podemos hacer esto a través de movimientos más circulares, redirigiéndonos en otra dirección. Ese puede convertirse en el momento en que recobramos el control de nuestras acciones. Nuestro tropiezo o caída se convierte en un salto o rollo. Para hacer esto debe ser capaz de moverse en la dirección en la que ya estamos cayendo y cambiarla. Ver mas en http://bit.ly/1UotS1U

En muchas situaciones de mi vida intenté controlarlo todo por el miedo a caer, al fracaso, a que mis acciones u omisiones pusieran en riesgo lo que mas amaba, tome decisiones radicales pensando que eran la única forma de detener para cambiar la dirección. Intentaba mantener el equilibrio a toda costa pero al contrario lo estaba perdiendo! El miedo a caer me hizo asumir posturas forzadas que defendí a capa y espada y las mantuve por largo tiempo sin explicación aparente para quienes me rodeaban, les quedaba difícil entender a ellos y a mi misma cual era la razón de tanta tozudez.

Al final, la consecuencia de esas posturas forzadas, terminó de igual forma desplazando el centro de gravedad y llevándome al suelo, unas veces mas aparatosamente que otras. Hoy, después de algunos golpes, músculos encogidos y articulaciones deformadas ya empece a enderezarme. Finalmente acepte los moretones y estoy tomando lecciones (es un decir, jajaja) para aumentar el rango de reversibilidad de mis acciones, a transformar en un rollo o salto, cada traspiés, aventurándome aún con miedo, pero con la confianza de que aunque el riesgo exista y la caída sea muy probable, la aventura puede ser muy satisfactoria.

Al leer este artículo, logre entender que lo que me impedía ser más flexible y disfrutar lo que la vida me ofrecía, era eso: el miedo a caer, sobre todo porque estaba basado en la creencia de irreversibilidad del movimiento y de la perdida del control. Aprendí que puedo hacer movimientos circulares para cambiar de dirección, en mi caso controlar la impulsividad: parar, callar y tomar distancia, la fórmula está en todas partes, pero debo confesar que no ha sido nada fácil para mi.

El objetivo es caer cada vez menos, pero si he de llegar al suelo, espero hacer un aterrizaje menos violento, haber disfrutado y aprendido del proceso; pero sobre todo, haber elegido desde el amor y el aprendizaje y no desde la negación y el miedo.

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Todo el mundo sabe que un buen aterrizaje es aquel del cual uno puede salir caminando, pero muy pocos conocen que un gran aterrizaje es aquel que nos permite usar el avión nuevamente.
Taringa.net. Máximas de pilotos.
Definitivamente quiero aterrizajes suaves, ya no mas totazos y ustedes?

¿Hablamos de equilibrio?

Descubrí estas curiosas fotos en  http://www.dogguie.net/cosas-en-sorprendente-equilibrio/, las tomo prestadas para divagar un poco acerca del equilibrio.

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Hace algún tiempo he comenzado a asimilar y hacerme consciente del significado de “Como es arriba, es abajo”, una sorprendente y apasionante ley del universo de la que muchos hablan y creemos entender, por la cual la vida ofrece caminos para hallar respuestas y entender que hay una lógica, unos hilos conductores que lo rigen todo, que unen lo material con lo espiritual, lo mundano con lo divino, lo tangible con lo intangible; hilos que tarde o temprano se irán revelando a cada uno de nosotros desencadenando aprendizajes que pasan del saber al comprender y que nos convertirán poco a poco en la mejor versión de nosotros mismos. ¡…y eso que suena fácil!

Miro las imágenes e intento encontrar claves para resolver interrogantes. Reflexiono en que equilibrio está lejos de ser únicamente el de una balanza perfectamente alineada, donde el peso de dos cuerpos la mantiene horizontal.

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Día tras día jugamos a balancear elementos, desde lo más cotidiano como la zapatilla de nuestro apego, con el hierro oxidado y retorcido del pasado y el efímero vaso desechable. Nos rozamos de cerca con el cuchillo afilado de nuestro miedo y descansamos en la suave y deslucida espuma de las experiencias vividas que consideramos como sitio seguro.

Apoyamos el peso de nuestras vidas en botellas grandes como la profesión o las posesiones y sobre ella sujetamos cañas de pescar de las que colgamos relaciones, conocimientos, cosas útiles e inútiles o nos apoyamos en columnas, creencias fuertes como esa de que “basta hacer lo correcto para ser felices”. Creemos que sostenernos en aquellos que consideramos fuertes nos garantizará la estabilidad. ¡Qué poca valoración!

Estas imágenes, nos muestran las variadas formas de alcanzar el equilibrio, con solo elegir y disponer los elementos a incorporar o desechar. Evidencian la fragilidad de ese equilibrio, el cual puede perderse fácilmente.

¿Podemos controlar esos elementos para mantener el equilibrio? Mejor aún, ¿Necesitamos controlarlos?

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Vienen a mi cabeza imágenes de la naturaleza: regalos de perfección y belleza que mantienen un equilibrio permanente interrumpido solo por la mano del hombre o de la naturaleza que acepta sabiamente sus ciclos. La muerte de la flor para el nacimiento de un fruto. ¿Controla una flor su belleza? ¿Almacena luz y agua? ¿regula su afloración? ¿Somos nosotros parte de esa misma naturaleza?

La aventura hacia el equilibrio apenas comienza. Espero contar con otras miradas, otras preguntas y otras conclusiones que alimenten este espacio. Probablemente la respuesta al final de este ejercicio sea trivial y obvia pero espero que lo disfrutemos por el solo hecho de intentar ordenar nuestras cabezas, nuestras emociones y alimentar una motivación para lanzarnos a vivir. ¡…y salir bien libradas!

Los espero. Claudia